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La Real Universidad de San Felipe inicia sus clases

El 7 de enero de 1758 comenzó sus clases Real Universidad de San Felipe, la que fue creada por Real Decreto por el rey Felipe V, en 1738, y construida en la ciudad Santiago en el terreno que actualmente ocupa el Teatro Municipal de Santiago, entre las calles San Antonio, Moneda y Agustinas.

Su primer rector fue Tomás de Azúa e Iturgoyen (Santiago 1700-Santiago 1757), abogado, quien estuvo en el cargo durante 10 años, desde 1747 a 1757. Azúa fue la persona asignada por el Cabildo para gestionar ante la corona española la fundación de la universidad, la cual se rigió según las directrices establecidas para las más antiguas universidades de la América, como la Real Universidad de San Marcos de Lima o el Colegio de México. A través de la Universidad de San Marcos recibió los privilegios de la Universidad de Salamanca, de España.

La casa de estudios ofrecía 11 cátedras: Derecho, Medicina, Filosofía, Matemáticas, Teología, Cánones y Leyes, Instituta, Decreto y Maestro de Sentencias, más dos de Artes y una de Lengua, específicamente, de idioma mapuche. Entre sus egresados destacados están: Manuel Rodríguez, Juan Martínez de Rozas, Juan Egaña, Mariano Egaña, Manuel Montt, José Joaquín Pérez y José Tomás Ovalle, estos tres últimos tres Presidentes de Chile.

En 1839, Mariano Egaña, ministro de Justicia, Culto e Instrucción Pública, dictó un Decreto Supremo que declaró extinguida a la Universidad de San Felipe, y en su lugar creó la Universidad de Chile, pasando los bienes y el cuerpo académico a esta última. 

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